Sin olores a detergente o humedad, para percibir el vino tal como es.
02
Serví solo un tercio
Dejá espacio para que los aromas puedan concentrarse y expresarse.
03
Tomala por el tallo
Así evitás calentar el vino y mantenés el cristal limpio.
04
Buscá buena luz
Un fondo claro ayuda a reconocer el color, los reflejos y la intensidad.
01
Fase visual
Mirá
El vino entra primero por los ojos.
Incliná suavemente la copa unos 45 grados sobre un fondo claro. Observá el centro, el borde, la intensidad y los reflejos. No se trata de acertar una respuesta: prestá atención a lo que realmente ves.
Color
Intensidad
Brillo
Reflejos
02
Fase olfativa
Olé
Primero quieta, después en movimiento.
Acercá la copa sin moverla y reconocé la primera impresión. Luego girala suavemente para liberar más aromas. Buscá recuerdos sencillos: frutas, flores, hierbas, especias, madera o cacao.
Frutas
Flores
Especias
Crianza
03
Fase gustativa
Probá
Un sorbo pequeño cuenta una historia completa.
Mantené el vino unos segundos en la boca. Descubrí si es fresco o cálido, ligero o con cuerpo, suave o tánico. Después de tragar, percibí cuánto tiempo permanecen los sabores en boca: a eso lo llamamos persistencia.
Acidez
Cuerpo
Taninos
Final
Temperatura de servicio
Fresco no significa helado.
Blancos y rosados
9–12 °C
Frescos, no helados.
Tintos jóvenes
14–16 °C
La fruta se expresa mejor.
Tintos con cuerpo
16–18 °C
Evitá servirlos a temperatura ambiente en días calurosos.
Cómo elegir
Empezá por el momento que querés compartir.
No hay una única elección correcta. Pensá en la comida, la intensidad que te gusta y las personas alrededor de la mesa.